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viernes, 28 de junio de 2013

Grupo y uniformidad: #Homofobia (y racismo, y sexismo) en el aula #Educación Secundaria

1. Munné, refiriéndose a las unidades colectivas concretas, distingue, dentro de las organizaciones, con diferencias de índole sociológica, entre grupos y sociedades, diferenciados de las masas. Las masas constituyen agrupamientos no organizados, mientras que los grupos y las sociedades son agrupamientos organizados. Los grupos se organizan de manera simple y las sociedades de manera compleja.

2. Podemos, entonces, decir ahora que un grupo consiste en una pluralidad de individuos interrelacionados entre sí bajo un sistema de pautas establecido (puede establecerse de diversos modos), que desempeñan unos roles determinados y diferenciados en cuanto a sus funciones, dirigidos hacia objetivos comunes. Cada uno de sus miembros se caracteriza por poseer una o varias características en común con los demás miembros, desempeñar un rol interaccionando con los demás roles en el grupo y por estar dotado, entonces, de una posición en éste derivada de la actividad que implica su rol y de la jerarquía funcional grupal. Así mismo, regula sus acciones por un sistema común de pautas normativas y es consciente de esa pertenencia al grupo, como unidad de la que forma parte como parte integrante

Por otro lado, el grupo se caracteriza por su tendencia hacia una o varias finalidades específicas a las que se dirige la actividad grupal, una estructura o relaciones intragrupales, unas relaciones intergrupales (con otros grupos, con el exterior, &c.), una organización con su sistema de pautas que dotan de coherencia a los procesos en el seno del grupo y una permanencia en el tiempo dependiente de los fines del grupo y de su tipo de organización.


3. Los adolescentes en un aula (o grupo-clase) cumplen las condiciones citadas, así como las características del grupo que hemos nombrado, pero, aun así, consta de ciertas peculiaridades. A diferencia de otros grupos, la producción no se dirige hacia el exterior del grupo, sino que la finalidad es internalista: se buscan cambios cualitativos, substanciales, a los propios integrantes.

Pero......

El entorno nos impone un medio sociocultural y económico generalizable y determinado que emerge en una concepción particular acerca de los fines de la educación, los intereses o motivaciones del alumnado y sus familiares y las expectativas particularizadas e iconos modélicos, dependiente todo ello de los recursos económicos, sociales y culturales de los que dispone cada familia. 


4. Las personas de la organización atribuyen significados, interpretan los diferentes aspectos del mundo organizativo y construyen a partir de la interacción los supuestos básicos sobre las estructuras, creencias, sentimientos, normas y valores acerca de las personas, la educación, el trabajo, la organización, la acción y la resolución. A ésta pertenecen los individuos, agrupamientos, grupos y organizaciones con los que se relaciona el Instituto, con su contexto.


Posteriormente, los miembros van progresivamente asentándose dentro del grupo y tomando conciencia de la pertenencia, estableciendo relaciones entre sí (rara vez, armónicas) y reconfigurando continuamente la dinámica. Con otras palabras, comienzan a reconocer la estructura de la situación y a verse reflejados en ella.

5. En este momento surgen las “etiquetas” (el gracioso, el empollón, el macarra, ... el maricón, la bollera, la guarra, el follador) que acaban conformando una especie de sub-roles , atribuidos por el grupo conscientemente o no, que pueden tornarse conflictivos. En este momento se ponen en cuestión asuntos como los roles y su formulación, la autoridad
del líder, &c. 

El alumnado adolescente NO "construye" su sistema de valores y creencias ni su "personalidad - sea lo que sea - de la nada: los chicos adolescentes, conforme a la definición hegemónica de masculinidad, comienzan a desempeñar el rol asociado a ésta. 

El macho es caucásico, poderoso (sea rico o sea un rudo obrero, contraescolar, por decirlo a modo de Willis), físicamente fuerte, promiscuo y, por supuesto, heterosexual.



6. Es común que se desarrollen conflictos entre alumnos con referencia a los roles (en este momento nos estamos refiriendo a aquellos roles fijados por el grupo, informales o sub-roles), bien porque no se está conforme con la etiqueta que se le ha impuesto (alumno contra el grupo), o bien porque es una persona inadecuada para ésta (grupo contra el alumno). La disputa por ocupar un rol que implique liderazgo y valía frente a los demás miembros del grupo puede ser una causa habitual de conflicto.

7. Las conductas homófobas (sexistas, racistas...) de maltrato y acoso no constituyen un simple conflicto grupal, sino que su estructura es muchísimo más compleja y su arraigo no está en el centro educativo ni en el mismo grupo (del mismo modo que una situación de violencia machista no es un conflicto de pareja); por tanto, no deben ser juzgadas como un conflicto de roles (como habitualmente se hace: “el macarra y el instigador contra el empollón asocial”).


La situación de acoso no es tan simple. Subyacen situaciones de discriminación, maltrato y acoso complejas y generalizadas hacia el exterior del grupo (volviendo a la comparación con la violencia machista, tras ésta encontramos una situación generalizada más allá del núcleo de la pareja) como, por ejemplo, la homofobia y el racismo. La  inquietud por eliminar y expulsar del grupo a los miembros juzgados como “menos aptos”, “inferiores”, de acuerdo a sus diferencias sexuales, físicas  &c. (no necesariamente dificultades propiamente dichas) produce el desarrollo conductas que responden a una falsa y peligrosa, pero culturalmente inculcada, necesidad de “limpieza” y uniformidad del grupo constituido (hoy en día, de nuevo, en auge ante los bestsellers paladines del pensamiento socio-biológico) en el que no cabe el diferente, sea éste grupo la clase, la familia, la ciudad, la nación, la raza, la clase social, &c.



Y, OJO, QUE LA EDAD NO CURA LA ESTUPIDEZ QUE PERMITIMOS A LOS ADOLESCENTES DESARROLLAR LIBREMENTE...



martes, 2 de octubre de 2012

Amor y Odio (Espinosa cuestión, según Espinosa)


VI. —El amor es una alegría acompañada por la idea de una causa exterior.

EXPLICACIÓN DE AMOR: Esta definición explica bastante claramente la esencia del amor; en cambio, la de los autores que lo definen como la voluntad que tiene el amante de unirse a la cosa amada, no expresa la esencia del amor, sino una propiedad suya, y como esos autores no han penetrado lo bastante en la esencia del amor,  tampoco han podido tener un concepto claro de su propiedad, y de ello ha resultado que todos hayan juzgado sumamente oscura tal definición. Es de notar, no obstante, que cuando digo que el amante tiene la propiedad de unirse «por su voluntad» a la cosa amada, no entiendo por «voluntad» un consentimiento, o una deliberación, o sea, un libre decreto del ánimo (pues ya hemos demostrado en la Proposición 48 de la Parte II que eso es una ficción), ni tampoco un deseo de unirse a la cosa amada cuando está ausente, ni de perseverar en su presencia cuando está presente, pues el amor puede concebirse sin ninguno de esos deseos, sino que entiendo por voluntad el contento que la presencia de la cosa amada produce en el amante, contento que fortifica, o al menos mantiene, la alegría del amante." 

VIL —El odio es una tristeza acompañada por la idea de una causa exterior.

EXPLICACIÓN DE ODIO: Se percibe fácilmente qué es lo que hay que notar aquí, en virtud de lo dicho en la explicación de la anterior definición.

 Espinoza.- Ética demostrada por el orden geométrico