De acuerdo con numerosos autores como Schumpeter , Dalh o Price, resulta inútil y engañoso buscar una definición de “opinión pública” o “voluntad general”; realmente, tienen razón. Se trata de un concepto demasiado abstracto, oscuro y genérico que parece referirse a una abstracción casi metafísica de la metafísica "voluntad popular. Sin embargo, para entendernos, no dedicaremos más tiempo a la crítica del concepto en sí - que ya hemos puesto entrecomillado por algo - y nos serviremos de la descripción de Isabel Noelle-Newmann, que refiere a “opiniones y comportamientos en áreas cargadas de valores que los individuos expresan en público previendo una buena acogida”. Es decir, en la Opinión Pública se perfilan una serie de ideas preconcebidas sobre un entorno socio-cultural determinado y acotado en tiempo y espacio, y una serie de prioridades conjuntas – dadas por tal entorno – que orientan la temática a ciertos temas en detrimento de otros. Además, comporta conocimiento, juicios y conductas orientadas a tales prioridades.
Sabemos que la trilogía 50 Sombras tiene éxito; dando por sabido ese volumen de ventas, no comprendiendo su motivo existiendo en pdf y aceptando, en última instancia, esa "cosa" como literatura, quería yo analizar sin mayor pretensión el motivo de tal aceptación popular. No cabe duda de que 50 Sombras entra dentro de esa categoría, que no nos atrevemos a definir por su elevada calidad literaria (sea lo que sea esa cosa de la calidad), que llamamos Best Seller: es decir, pertenece al Billboard de los libros gordos con tramas muy simplonas y muy complicadas a la vez, lo cual no es un gran honor si tenemos en cuenta que comparte estantería con Paulo Coelho. Al parecer, por motivos que no alcanzo a comprender, también ha sido categorizada como novela erótica y, lo que me causa aun mayor desazón existencial, novela pornográfica. No pretendo ser exhaustiva, ni analizar en detalle algo difícilmente digerible para unos ojos bien acostumbrados como los que la que escribe tiene; tampoco quiero atacar a las millones de lectoras - mayoritariamente, mujeres - que pudieran sentirse ofendidas ante la ofensa que siento al ver como la autora de semejante bodrio amasa una fortuna personal y un extrañísimo prestigio y aceptación que ya hubiese querido para sí el mismísimo y escandaloso Miller (o no, porque Henry era, como mínimo, peculiar). No, no es eso; aunque, pensándolo mejor, al menos lo que refiere a las últimas palabras, dicho queda.
¿Por qué creo yo que esos tres librillos, de considerable peso en kilogramos y escasa trama, tienen éxito? Y, lo que es más importante: ¿qué pinto yo hablando de esto en mi blog? La respuesta a la segunda pregunta es sencilla: llevo unos días hablando de ideología. He traído a Mannheim o a Scheler simplificados. Traeré a Marx, a Gramsci o a la rara Noelle-Newman. Pues eso: Ideología. Si queréis, dominante. Si no queréis, omitimos tal apellido. Ideología.
Ideología es precisamente el motivo del éxito de 50 Sombras: y sí, estáis leyendo bien. No me he vuelto loca, ni soy una paranoica. En realidad, el best seller de marras no tiene éxito porque el sexo venda - para eso ya dispone la lectora de suficiente documentación gráfica en internet a coste cero (léase esto apreciando mi recochineo profundo, al igual que el que recorre todo este articulillo) - ni porque la campaña publicitaria de la editorial fuese, sin duda, ejemplar. El realidad, semejante campaña de marketing encaja perfectamente con las características intrínsecas del producto que vende, y con las concepciones subyacentes.
Ahora es cuando la cosa se complica y este artículo se vuelve incómodo: 50 Sombras tiene éxito porque, pese a que el marketing cuidadosamente puesto en marcha anuncie lo contrario, no transgrede nada. NADA. La lectora no se ve forzada a salir de su "zona cómoda" (como dicen algunos, y para entendernos todos) en ningún momento de la obra: tan solo está leyendo una novela rosa salpicada con alguna escena de sexo explícito (eso sí, cuya narración es una aberración estética de alto voltaje). Podemos admitir Historia de O como una novela rosa muy salpicada con sadomasoquismo, podemos darle mil vueltas pensando en la sordidez y degradación de Sade o podemos hablar de Miller, de Bataille y de quienes queráis: no estáis dentro del juego de 50 Sombras, sino radicalmente alejados. No soy yo una mojigata que se escandaliza porque en una obra literaria sueltan cuatro tacos, o porque se hable de prácticas sexuales poco convencionales: me escandaliza lo "mal colocados" que están los tacos y lo súper-convencionales y estereotipadas que son, en realidad, las escenas relatadas en las soporíferas páginas de los libros de James.
La obrita de James es una novela rosa al uso: las escenas explícitas son una parte accesoria del argumento y, en ningún caso, la narración se estructura en torno a ellas. Es más, si prescindiese de ellas, la obra no experimentaría ningún cambio substancial (con B). El héroe, Grey, se asemeja más al galán de Corín Tellado que al antiéroe de lo que se ha llamado, muy confusa y equívocamente, novela pornográfica: rico, guapo y poderoso, pero desequilibrado. Un "enfermo mental", un monstruo inadaptado, abandonado afectivamente por su madre, al que le ha dado por el BDSM y necesita una mujer que comprenda y acepte su condición de "anormal" foucaultiano. Un "enfermo" que es enfermo porque las prácticas que le atraen van más allá del sexo vaginal, aunque ese enfermo es curado por el amor de Anastasia y, finalmente, es capaz de practicar sexo vainilla (es decir, de sentir, dar, recibir y demostrar "amor"). No hace falta que la lectora se incomode mientras lee, y no se sentirá violentada por nada nuevo y chocante: no va a encontrar nada que no encontrase, previamente, en novelas rosas.
Lugares comunes, ideas comunes, amores comunes (y normativos). Aburridísimo. De ahí el slogan central de la campaña: porno para mamás, y, por supuesto, sin grafía. Más que irrisorio, es ofensivo e insultante. Estereotipos y clichés por doquier. Nada transgrede nada. Es un inventario de convencionalidad y de roles horrendo. Hasta las agresiones sexuales del bueno y desgraciado Grey a la bobalicona Anastasia parecen justificarse tras un velo de sentimentalismo grotesco: ¿cuántas veces, a lo largo de los tres libros, ella rechaza determinadas propuestas, siendo completamente ignorada? ¿Cuántas veces Anastasia llora tras las relaciones sexuales? ¿Por qué está llorando? ¿Qué concepción de la sexualidad femenina - y masculina - subyace a semejante hedor?
No podía dejar pasar la ocasión de haceros llegar mi opinión - porque eso sí es una opinión y no he pretendido lo contrario - ante el comentario generalizado que alude a "un buen comienzo", a "normalización" o a lo positivo que puede resultar ver a señoras leyendo libros eróticos (por cierto, la distinción erótico/pornográfico es algo que nos ocuparía sendos posts y lo dejo para otras ocasiones, porque, realmente, también es muy interesante). ¿Leer por leer cualquier cosa? No, gracias. Nota: que, por cierto, yo también tengo ideología e, incluso, representaciones nematológicas pero, al menos, lo se y las conozco...
Hoy es el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras; es importante no omitir el "trabajadoras". Es importante porque NO es una celebración, ni un día feliz: no se pueden omitir - como ha hecho la ONU - las diferencias de clase ni las conflictos peculiares de las mujeres en el desempeño de su trabajo asalariado y reproductivo, substancializando más aun el Eterno Femenino y destrozando la reivindicación original política por un "Día Internacional de LA MUJER" en la que el jefe te da una flor pero no ajusta tu salario con justicia.
Fue Clara Zetkin quien propuso, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en 1910, el 8 de Marzo como fecha del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. Fue la ONU la que eliminó, en 1975, el último término, despojando este día de todo su sentido y convirtiéndolo en una fecha absurda, ridícula y vacía: una especie de Día de la Madre laico, que hipostasia los estereotipos asociados a nuestro sexo y da lugar a irritantes lemas.
En 1909 mueren 129 obreras de una fábrica textil en Chicago, quemadas vivas - "presuntamente", de forma accidental - por los patrones de la factoría, tras dejarlas encerradas con candados para que no pudiesen salir a la calle y unirse a la huelga de trabajadoras que, en aquel entonces, se extendía a lo largo de los EEUU.
No estamos celebrando nuestro sexo biológico, como los fundamentalistas machistas pretenden hacer ver. Estamos reivindicando nuestros derechos de trabajadoras asalariadas que, más de 100 años después, no vemos cumplidos.
Mi análisis sobre la Educación española y finlandesa
Hemos asistido estas semanas a un fenómeno explosivo en las redes sociales a raíz de un documental – “Cuestión de Educación” - de Jordi Évole, en su programa Salvados, en el cual analizaba, desde un desconocimiento absoluto y de forma indudablemente capciosa, el sistema educativo español en comparación con el sistema educativo finlandés. Al tiempo, la reacción fue unartículo bastante simplón, pero revelador, sobre el gasto educativo en Cuba en relación al producto interior bruto .
Como hemos dicho anteriormente, los individuos no son puros, no son ahistóricos; por ello, no podemos decir que, el sistema educativo de país con 5375276 habitantes, una renta per capita de 44491 $ y una economía altamente industrializada sea comparable con el sistema educativo de otro, con 47 653210 habitantes, aulas absolutamente heterogéneas en los centros públicos y que, producto de la división europea del trabajo , ha visto desmantelado por entero su tejido productivo. Por otro lado, el legado de educación superior soviética de Finlandia- independientemente de la crisis y, por ende, la crisis de credenciales educativas de la década de 1990 – junto con la heredabilidad de las cualificaciones académicas de padres-madres a hijos explican las condiciones radicalmente diferentes de ambos países.
La definición de Educación como
desarrollo integral del ser humano parte de una concepción de la
Educación como liberación ligada a la tradición idealista
desde Platón – quizá desde una concepción ingenua , corta y
vulgar que se queda con lo dicho sobre la reminiscencia y el
maestro como partero – o Kant – recordemos cuando habla de los
juicios (racional, moral y estético) algo de lo cual el ser humano
está naturalmente dotado.
Esa naturaleza humana convierte
las relaciones escolares en simples relaciones interpersonales
de actualización y desarrollo del potencial del alumnado, con el
docente como mediador o guía: una especificación no directiva de
comunicación horizontal (para descubrir la individualidad del alumno
pero, claro, más allá allá de unas condiciones históricas
determinadas) y de educación conforme a la naturaleza, en la
dirección de Rousseau y su desafortunado Emilio,o sobre la
Educación, como medio para llegar a la perfección; lo que
existe en potencia, en el alumno, el Sistema Educativo lo pone en
acto.
Los docentes están presos de esta
nematología; esa nebulosa de creencias indeterminada,
oscura e indefinida, vaga, no es más que representación espontánea
de la ideología dominante – que, por si fuese poca la claridad
con la que se manifiesta, tiene curso legal en las sucesivas
reformas educativas de los países desarrollados capitalistas.
Presupone una dualidad entre lo artificial y lo natural
en el ser humano, como lo esencial, como aquello a lo que el
docente llega “raspando” en esa bruta
superficie del estudiante. Esto que desvela se supone que
es la naturaleza humana: al final, el sistema de enseñanza
determina nuestras aptitudes (naturales), capacidades(naturales) y lo que nos cabe esperar (¡naturalmente!) en nuestra
vida adulta como trabajadores.
Inspirado en la ideologia
pequeñoburguesa, subjetivista y psicologista de Rousseau –
y de ningún modo en Marx, y ni siquiera en un joven Marx, por más
que se autopresente como tal – se esconde tras las máscaras
de personalización, individualización, flexibilidad (como
ya critiqué en, su momento, a colación del documental La
Educación Prohibida) y olvida, constantemente y en un ejercicio
de mala fe, la conjugación entre theoria y
praxis para rendirse a la consigna espiritualista y
determinista de “descubrir aptitudes” o, ahora, “desarrollar
competencias” (no olvidemos que solo podemos desarrollar lo que
previamente estaba ahí). El desarrollo de “competencias”,
tan coherente con la Teoría del Capital Humano – por lo demás,
honesta con respecto a su ideología subyacente de la cual no cabe
albergar duda alguna – separa cada ocupación en tareas cada vez
más específicas y especializadas – y, por ello, precisamente,
aunque parezca paradójico, descualificadas – sirviéndose de
credenciales educativas cual arma arrojadiza y limitante.
Los estadios o etapas educativas,
piramidales y complejas, constituyen un mecanismo institucionalizado
que dice responder a las capacidades innatas de cada individuo
(las cuales le sacarán del sistema en uno u otro momento) y a su
desarrollo psicológico, social y biologico. Colocamos,
precisamente, al individuo fuera de la colectividad, fuera de la
Historia, de la Sociedad, de la Economía... El individuo puro fuera
de sus condiciones materiales de existencia, determinado y
dependiendo de las leyes inexorables de su propio desarrollo.
Es más: supone esto la
fundamentación de la desigualdad de posiciones en el trabajo
productivo como consecuencia de desiguales atributos individuales.
Confundimos la causa con el efecto, lo invertimos para ampliar la
separación (¡mucho más allá de una simple
división!) del trabajo bajo lo que naturalmente es justo y
bueno. Lejos de ser crítica, la ideología pedagógica formalista,
presentada como progresista pero anclada en la tradicción
rousseniana, es pequeñoburguesa, coherente y complaciente con la
ideología dominante, cuya reproducción y continuidad facilita.
En su juego maniqueo se
convierte en un cúmulo de contradicciones que legitima con diversos
instrumentos y técnicas esta desigualdad social; los más conocidos
y sufridos por todos son los test de inteligencia. Es fácil:
suponiendo una igualdad de oportunidades – que
elimina todo artificio, supuestamente, en las condiciones iniciales
del educando – el resultado final, la etapa alcanzada por éste,
responde a diferencias innatas. El subjetivismo y el psicologismo
fundamentan el empleo de palabras como aptitudes, disposiciones,
competencias, necesidades, inquietudes, &c. Olvidamos que
los principios del funcionamiento del sistema educativo son
inseparables de la economía de mercado. La ideología pedagógica y
las representaciones nematológicas que guardan de ésta un gran
número de docentes penden de otras representaciones sociales que, a
su vez, descansan en el sistema productivo. Por ejemplo, la idea
de docente como partero (parafraseando – tomandose unas licencias
de lo licenciosas – a Sócrates), guía y mediador se parece
a la idea de un responsable de marketing que dice de sí
dedicarse a averiguar las necesidades de los consumidores. Así
mismo, se nos ha contado que el mercado se comporta de acuerdo con
comportamientos básicos de los consumidores.
El modelo Tecno-democrático del Funcionalismo y Teoría del
Capital Humano considera la Educación como mejor modo para
favorecer la movilidad social y acceder a puestos de trabajo
cada vez más cualificados y que ofrecen mayores incentivos al
trabajador (si y solo si los contenidos y habilidades adquiridos
en el sistema educativo satisfacen los requisitos del mercado de
trabajo y el sistema ocupacional, con un enfoque hacia la
práctica)
Pero si obviamos el determinismo de la
economía política en el Sistema educativo obviamos que:
La Educación reproduce las
desigualdades de clase de una u otra manera y, sí, de una forma
cambiante a lo largo de los diferentes sistemas y diferentes
reformas educativas, tan peculiares.
Socializa en la Ideología:
la ideología está presente en las Reformas Educativas, que nunca
plantean realmente un cambio radical, al estar enraizadas en una
misma economía.
Forma a los trabajadores técnica
y psicológicamente para desempeñar funciones productivas
subordinadas, generalmente. Por ello, inculca valores no cognitivos
(p.g. obediencia) y habilidades prácticas.
La Educación contribuye a la
eutaxia, surgiendo para solucionar los problemas derivados de
la industrialización y la urbanización
Las credenciales educativas
evalúan el nivel de cualificación: restringe, limita o
permite el acceso a los estratos ocupacionales de los trabajadores
Similitud entre el divorcio del
trabajador y el control de su producción y entre el estudiante y el
control de los contenidos
“La estructura de las
relaciones sociales en la educación no solo habitúa al estudiante a
la disciplina del lugar de trabajo, sino que desarrolla los tipos de
conducta personal, los estilos de auto-representación, propia imagen
e identificación de clase que son ingredientes cruciales de la
adecuación al empleo”
BOWLES Y GINTIS: Schooling
in Capitalism America, NY, St.Martin Press, 1976
Citado en:
MEDIDA, E.: “Educación,
Universidad y Mercado de trabajo”, en Lerena, C.(Ed): Educación
y Sociología en España. Selección de textos, Madrid, Akal
Universidad, 1987
La democratización o las tendencias
democratizadoras del sistema educativo parecen tener, también, poco
de ingenuas y bienintencionadas. La representación de la institución
educativa como neutral, transhistórica, buena en sí, fuera
del mundo y descontextualizada de su funcionamiento real logra
generar la apariencia – en ese característico juego de manos
maniqueo – de armonía interna y eterna, de ausencia de conflicto,
obviando, precisamente, esas partes conflictivas, “negativas”, de
dicha insitución y quedándose con aquello que resulte más
ventajoso a cada fin. Esto es un ejemplo claro de lo que se viene
llamando mala fe. Mira el resto de las entradas sobre Educación y Enseñanza -> Están aquí